Durante las últimas dos décadas, la comunicación ha tenido un progreso continuo y ha sustituido en gran medida el modo en que nos comunicamos, dejando atrás paulatinamente la comunicación tradicional (cara a cara) dando lugar a los recursos digitales. Aunque este proceso ha sido desigual para las personas mayores, las cuales han encontrado mayor dificultad al adaptarse a estas nuevas modalidades, es importante analizar cómo esta transformación afecta su bienestar. La comunicación ha ido en avance, desde presencia física → teléfono fijo → teléfonos inteligentes → Internet → Redes Sociales → Videoconferencias. Cada etapa ha traído consigo un aumento en la velocidad, el alcance y las formas (texto, voz, video). Los adultos mayores han tenido una adaptación "gradual" a la era digital, aunque existe una brecha de quienes ya tenían previamente alguna formación tecnológica, que se adaptaron con mayor facilidad y por otro lado las personas mayores que no lo tenían ...